Despierta sonrisas: una declaración de intenciones

La sonrisa es un lenguaje universal, el lenguaje del alma que no entiende de razas, ni de ideologías ni de estratos sociales. Blanca, estudiante de farmacia y nutrición, acude una vez por semana al Colegio de Educación Infantil y Primaria Ausiàs March del Barrio de Nazaret, en Valencia, para “despertar sonrisas” y llevar un poquito de alegría a los alumnos de este centro para menores en riesgo de exclusión.  A María, cada martes, la reciben también con una gran sonrisa más de veinte niños de entre tres y cinco años que corretean por el patio y que se lanzan emocionados a sus piernas nada más verla. “Son capaces de quitarme el aliento con sus energías y de contagiarme su magia y sus ganas de vivir. Tan frágiles pero tan fuertes, cada uno tiene una historia que contar y muchas de ellas, la mayoría, historias que impactan”, cuenta María.

“No siempre podemos elegir la música que la vida nos pone, pero podemos elegir como la bailamos”. Con esa frase se quedó Gema el día que acudió como voluntaria al centro Rehoboth  para personas sin hogar y conoció a un joven de 22 años que se enfrenta a una vida llena de las incertidumbres que conlleva no tener un techo donde cobijarse cada noche. “Ese día decidí que quería seguir su ejemplo y animar a que todos lo sigan, porque si aprendemos a bailar la música que la vida nos regala, siempre podremos ser felices, estemos en la situación que estemos”, añade.

Blanca, María y Gema y otro medio centenar de estudiantes universitarios valencianos decidieron aportar su granito de arena a la sociedad y pensaron que la mejor manera de ayudar era dedicando parte de su tiempo a los colectivos más desfavorecidos. Todos ellos dan vida al proyecto “Despierta sonrisas” que ha sido distinguido en la IV edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña y que trata de devolver esperanza a los más vulnerables: menores en riesgo de exclusión social (atención en centros escolares de tipología CAES), personas sin hogar (asistencia alimentaria y de acompañamiento en centros específicos) y personas mayores (residencias).

Con el apoyo de la Fundación Iniciativa Social, los voluntarios universitarios atienden y ofrecen apoyo a estos tres colectivos socialmente sensibles, con el fin de aportarles un poco de felicidad. Los beneficiaros reciben de manos de los voluntarios “mochilas de sonrisas” llenas de aquello que necesiten. Por ejemplo, de material escolar, en el caso de los niños, o de productos para el aseo y la higiene personal, en el caso de ancianos y las personas sin hogar.

 

Este premio ha llenado de ilusión a sus promotores y les ha ayudado a seguir entregando mochilas de sonrisas.

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