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Haz de tu vocación tu trabajo

Se acabaron las vacaciones, y ya inmersos en el mes de septiembre son muchas las personas que durante esta época redoblan esfuerzos para iniciar la búsqueda o el cambio de empleo. El empleo en el ámbito de la solidaridad se ha convertido en una atractiva alternativa laboral para profesionales de diversas disciplinas que, además, tienen un sentimiento vocacional hacia el Tercer Sector. Educadores sociales, monitores de ocio y tiempo libre, educadores ambientales, captadores de socios, recepcionistas, expertos en consumo o en violencia de género son algunos de los perfiles más demandados por las ONG.

Si eres una persona comprometida con las causas sociales y además buscas una oportunidad laboral, optar por realizar un voluntariado puede ser un buen trampolín. Organización, planificación, iniciativa, trabajo en equipo, responsabilidad, diplomacia son algunas de las aptitudes que se adquieren a través de la experiencia que aporta el voluntariado. A continuación te detallamos algunas webs de referencia que te pueden ayudar tanto en tu búsqueda de empleo como de proyectos de voluntariado:

Hacesfalta.org es una de las webs más especializadas en cuanto a la búsqueda de trabajo en el Tercer Sector, donde también podrás encontrar muchas acciones de voluntariado.

 trabajarporelmundo.org te ofrece becas, ofertas de empleo, formación y voluntariado.

soyresponsable.es es una página dedicada a promocionar el estilo de vida responsable en beneficio de uno mismo, los demás y el entorno, donde podrás encontrar interesantes ofertas de trabajo.

La CONGDE Estatal de ONG para el Desarrollo de España ofrece también un apartado de ofertas de empleo en su web.

La Asociación Española de Fundraising dispone también de un apartado de empleo que recoge las últimas ofertas nacionales e internacionales.

Si quieres iniciarte en el voluntariado o te gustaría enfocar tu trayectoria profesional hacia la acción social, ya sabes por dónde empezar.

Un tándem perfecto

 

 

 

 

 

 

El 29,7% del total de los menores en España se encuentra en riesgo de pobreza. Son datos que ha facilitado esta misma semana el Gobierno a través de una respuesta parlamentaria. Si bien, más allá de estas cifras, encontramos historias reales de niños y jóvenes que viven en condiciones desfavorables y que ven limitado su acceso a oportunidades educativas, laborales, sanitarias y a servicios sociales de toda índole, y que, en algunos casos, son sujetos potenciales de agresiones físicas y psicológicas. Una limitación de oportunidades que compromete directamente el éxito escolar, que se manifiesta en dificultades de aprendizaje, absentismo y que acaba finalmente con el abandono escolar.

Una de las intervenciones que contribuyen a paliar esa situación son los espacios de socialización y apoyo, así como el acompañamiento escolar, algo que conocen muy de cerca voluntarios universitarios como Sandra, Paula, Natalia, Lola o Gyanu. Todos ellos forman parte de “EnTàndem -Mentoring social para niños/as y jóvenes”, un proyecto de mentoría social y educación integral de niños y jóvenes en exclusión social y/o dificultades, diseñado para atenuar las desigualdades educativas y sociales y luchar contra el fracaso escolar. Esta iniciativa, promovida por jóvenes voluntarios universitarios en colaboración con AFEV Cataluña, ha merecido uno de los galardones de la IV edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña. AFEV lleva nueve años trabajando con el proyecto EnTàndem en Barcelona, Badalona, ​​Barberà del Vallés y Santa Coloma. Durante estos años, un total de 656 voluntarios universitarios han participado en el proyecto como mentores.

Aunque nada tienen que ver el uno con el otro, Sandra y Dani forman un tándem perfecto. Sandra es estudiante universitaria y Dani es un adolescente en riesgo de exclusión social. Un día por semana comparten dos horas de su tiempo, que ha servido para forjar una bonita amistad que muy probablemente se extenderá más allá del voluntariado. “Sandra es muy buena persona, es como una hermana mayor. Confío plenamente en ella porque me enseña a valorar las cosas importantes de la vida, a centrarme y a ser mejor persona” apunta Dani.  Sandra, por su parte, asegura que tuvo una adolescencia muy difícil y que habría muchas cosas que le gustaría cambiar ahora desde la distancia y la madurez. “La adolescencia es un momento muy difícil, donde ciertos comportamientos y actitudes pueden determinar el rumbo de nuestras vidas. Yo también atravesé momentos delicados durante esta etapa, así que no dudé en participar en este voluntariado con adolescentes y niños que necesitan quién les escuche, y les de cariño y comprensión. Yo ayudo a Dani, pero él también me ayuda a mí, lo cual es muy gratificante”.

Durante el último curso, junto a Sandra, otros universitarios como Paula, Lola, Natalia o Gyanum han tenido ocasión de compartir historias, anécdotas, sueños, ilusiones y preocupaciones con niños y adolescentes como Zhen, Arthur o Gisela. Todos ellos se muestran plenamente satisfechos de haber estrechado durante este tiempo lazos de unión con sus tándem, así como de haber contribuido a mejorar las perspectivas de vida de sus mentorados. Tal y como constatan los servicios sociales, el 92% de los niños/as y adolescentes participantes en el proyecto han experimentado mejoras en el ámbito personal, en la adquisición de relaciones sociales y de relación y en sus hábitos de estudio. Y los voluntarios, por su parte, han adquirido importantes competencias  como la escucha activa, la concienciación social, el compromiso, la gestión de conflictos, la responsabilidad, la asertividad, la implicación y la empatía.

Despierta sonrisas: una declaración de intenciones

La sonrisa es un lenguaje universal, el lenguaje del alma que no entiende de razas, ni de ideologías ni de estratos sociales. Blanca, estudiante de farmacia y nutrición, acude una vez por semana al Colegio de Educación Infantil y Primaria Ausiàs March del Barrio de Nazaret, en Valencia, para “despertar sonrisas” y llevar un poquito de alegría a los alumnos de este centro para menores en riesgo de exclusión.  A María, cada martes, la reciben también con una gran sonrisa más de veinte niños de entre tres y cinco años que corretean por el patio y que se lanzan emocionados a sus piernas nada más verla. “Son capaces de quitarme el aliento con sus energías y de contagiarme su magia y sus ganas de vivir. Tan frágiles pero tan fuertes, cada uno tiene una historia que contar y muchas de ellas, la mayoría, historias que impactan”, cuenta María.

“No siempre podemos elegir la música que la vida nos pone, pero podemos elegir como la bailamos”. Con esa frase se quedó Gema el día que acudió como voluntaria al centro Rehoboth  para personas sin hogar y conoció a un joven de 22 años que se enfrenta a una vida llena de las incertidumbres que conlleva no tener un techo donde cobijarse cada noche. “Ese día decidí que quería seguir su ejemplo y animar a que todos lo sigan, porque si aprendemos a bailar la música que la vida nos regala, siempre podremos ser felices, estemos en la situación que estemos”, añade.

Blanca, María y Gema y otro medio centenar de estudiantes universitarios valencianos decidieron aportar su granito de arena a la sociedad y pensaron que la mejor manera de ayudar era dedicando parte de su tiempo a los colectivos más desfavorecidos. Todos ellos dan vida al proyecto “Despierta sonrisas” que ha sido distinguido en la IV edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña y que trata de devolver esperanza a los más vulnerables: menores en riesgo de exclusión social (atención en centros escolares de tipología CAES), personas sin hogar (asistencia alimentaria y de acompañamiento en centros específicos) y personas mayores (residencias).

Con el apoyo de la Fundación Iniciativa Social, los voluntarios universitarios atienden y ofrecen apoyo a estos tres colectivos socialmente sensibles, con el fin de aportarles un poco de felicidad. Los beneficiaros reciben de manos de los voluntarios “mochilas de sonrisas” llenas de aquello que necesiten. Por ejemplo, de material escolar, en el caso de los niños, o de productos para el aseo y la higiene personal, en el caso de ancianos y las personas sin hogar.

 

Este premio ha llenado de ilusión a sus promotores y les ha ayudado a seguir entregando mochilas de sonrisas.

Solidaridad y voluntariado, claves en la lucha contra incendios

Las tragedias desatan olas de solidaridad. Lo hemos podido comprobar en la gran respuesta ciudadana tras el devastador incendio desatado en Portugal, que se ha cobrado al menos 64 víctimas mortales. También, en esta última semana, en Moguer, muy cerca de la zona de mayor valor ecológico de España, en el Parque Nacional de Doñana, donde se desataba un nuevo incendio.

La acción del hombre y el calentamiento global hacen que los incendios sean cada vez más frecuentes e intensos y lo convierten en la principal amenaza para la conservación de los suelos y la biodiversidad. En la última década, en España cerca de 50.000 incendios forestales han convertido el fuego en uno de los problemas ambientales más importantes. 2017 ha sido, además, uno de los años más duros por la escasez de lluvias registradas y las altas temperaturas alcanzadas. Y por si fuera poco, en este frágil escenario, nos enfrentamos a uno de los periodos más secos y cálidos de los últimos años, por lo que la colaboración  ciudadana y, en especial, la ayuda de los voluntarios es prioritaria para extremar las precauciones y colaborar en la prevención de fuegos en montes y bosques.

El Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente publica en su web las distintas iniciativas de voluntariado ambiental de todas las Comunidades Autónomas y de ámbito estatal. “Plantabosques”, uno de los proyectos que resultó premiado en la III edición de los Premios al Voluntariado Universitario, es un claro ejemplo de los diferentes programas de voluntariado medioambiental que trabajan en la reforestación de montes arrasados por los incendios.

El verano es la época de mayor riesgo de incendios, de ahí que se deban redoblar los esfuerzos, la vigilancia y el mantenimiento de los bosques, montañas, montes y prados. Si quieres aportar tu granito de arena y sumarte al voluntariado forestal para combatir incendios y preservar estos espacios, debes cumplir dos requisitos: ser mayor de edad y tener tiempo libre. Podrás dar apoyo en las tareas de vigilancia, concienciar a la población e informar sobre el riesgo de incendios. Otras alternativas que ofrece este tipo de voluntariado es la detección de anomalías en los bosques, recogida de desperdicios, señalización y atención en casos de emergencia. Contribuirás a preservar nuestro patrimonio natural y salvarás vidas. Seguro que no necesitas más razones.

 

 

¿Listos para preparar vuestra candidatura a los Premios al Voluntariado Universitario?

Hace unos días arrancó la V convocatoria de los Premios al Voluntariado Universitario que promueve la Fundación Mutua Madrileña y que permanecerá abierta hasta el pró­ximo 31 de oc­tu­bre. Como sabemos que son muchas las dudas que os surgen a medida que preparáis el material requerido para poder participar, antes de poneros manos a la obra es importante que tengáis en cuenta algunos aspectos.

Antes de nada, debéis leer y revisar detenidamente las bases de los premios, de modo que cumpláis todos y cada uno de los requisitos que se establecen en ellas. El incumplimiento de alguno de los requisitos invalidará la candidatura. En primer lugar, la iniciativa debe estar impulsada y desarrollada por un grupo de estudiantes universitarios (mínimo 3 personas) que estén matriculados en cualquier universidad con sede en España y que estén cursando sus estudios actualmente (aquí se incluyen también estudiantes de postgrados y máster) o bien que los hayan finalizado hace menos de dos años (con posterioridad al 30 de septiembre de 2015). Además, los proyectos deben estar vinculados a entidades sin ánimo de lucro (asociaciones o fundaciones) y deben ser iniciativas que ya estén en curso o que vayan a ponerse en marcha antes del 31 de marzo de 2018. Asimismo, las ONG con las que se realicen los proyectos tienen que tener sede en España y estar inscritas en el registro correspondiente en nuestro país. Seguramente muchos de vosotros desconocíais que se admiten candidaturas presentadas en ediciones anteriores de los Premios. De ser así, deberéis indicar la edición a la que concurrió el proyecto.

Respecto a los materiales requeridos, os recordamos que en la ficha técnica deben figurar los datos de contacto del responsable del proyecto, que será uno de los voluntarios universitarios que promueven el proyecto, y no un responsable de la ONG. Por su parte, el resumen explicativo de la iniciativa no debe exceder las diez páginas y las fotografías que ilustren el proyecto deben tener una resolución mínima de 300 ppp y un máximo de 1 MG y estar en formato JPEG. Es preferible que sean horizontales y si las hacéis con un dispositivo móvil, debéis aseguraos que tengan el tamaño adecuado y la suficiente luz. Por otra parte, a la hora de grabar el vídeo del proyecto, os aconsejamos que grabéis en horizontal, cuidéis el audio e introduzcáis música, que optéis por planos y lugares con luz, que seáis lo más directos posibles, puesto que únicamente disponéis de 1 minuto para resumir vuestra iniciativa y que, por supuesto, os esmeréis en hacer un vídeo lo más vistoso posible, que refleje la grandeza de vuestro proyecto. Para terminar, sólo recordaros que  todos los materiales deben presentarse juntos en un único envío que deben realizar los alumnos y no los miembros de las ONG o de las universidades colaboradoras.

Con estas líneas queremos orientaros en el proceso de presentación de las candidaturas, pero si  todavía os queda alguna duda, estaremos encantados de atenderos vía email escribiendo a premios@fundacionmutua.es o en el teléfono 91 171 82 15.

 

Un bocadillo para la esperanza

Como cada viernes, al caer la tarde en Madrid, jóvenes estudiantes como Ignacio y Jaime cambian sus salidas nocturnas por una particular visita a tierra de nadie. En el sector 6 de la Cañada Real conviven (malviven) numerosas familias de etnia gitana e inmigrantes con cientos de drogodependientes y delincuentes a los que la sociedad no quiere mirar. Los niños, la mayoría de ellos sin escolarizar, corretean y juegan descalzos entre basura, jeringuillas y escombros. Ignacio Cabello, voluntario de la Asociación Pasión por el hombre-Bocatas lo sabe muy bien: “Valdemingómez, a tan sólo diez minutos de Madrid, es un foco de insalubridad, delincuencia, tráfico de drogas e inseguridad. Un mundo en el que todo se compra y se vende: el cuerpo, el alma, la vida y hasta las esperanzas por unos gramos de droga”. En este enclave marginal de la capital, sus habitantes sobreviven, minuto a minuto, aferrándose como pueden a su difícil existencia.

Hace ya más de veinte años, tres jóvenes universitarios: Nachito, Chules y Jorge comenzaron a repartir bocadillos y caldo caliente entre los indigentes que se refugiaban del frío en los bajos de Azca. Después se dirigieron a Las Barranquillas y hoy, más de 40 voluntarios de Bocatas acuden semanalmente al poblado madrileño de Valdemingómez para ofrecer a los toxicómanos algo de comida, bebida, ropa y, lo más importante, una dosis de esperanza en torno a una hoguera que, a diferencia de las que iluminan las puertas de las infraviviendas del poblado, no señaliza ningún punto de venta de droga. “Es un auténtico drama –cuenta Ignacio-, pero en medio de toda esa “basura”, han florecido rela­ciones con muchos de ellos que nos han hecho ver que son personas, como tú y como yo. Santi y Ana, el Nano, Sevi­lla, Pedro, Felipe, Luis, Reduán, la Petri, Mek y Medussa, Mariví o el Chino. Algunos, incluso, han dado el paso de dejar la droga y mantienen la amistad con nosotros”, apunta Ignacio. A menudo la mayor dificultad con la que se encuentra una persona que quiere dejar la droga después de diez, quince o veinte años en el poblado es verse absolutamente solo, no tener adónde ir, nadie a quién recurrir. Todos afirman que “lo difícil no es salir, sino no volver a caer”.

Algunos han pasado de la desesperación a la esperanza gracias a Bocatas. Sandokan, Magdalena, Julián, Sebas, el Meji, Harry Potter, Chema, Miguel o Carlos… Felizmente rescatados del infierno, se esfuerzan para poder reintegrarse en la sociedad. “Son nuestros amigos y como tal, compartimos parte de nuestras vidas con ellos: cumpleaños, cenas, partidos de fútbol y hasta, en alguna ocasión, escapadas a la playa y a la montaña”, concluye Ignacio.

Además, en los últimos años, los voluntarios han establecido una estrecha relación con los hijos de los clanes gitanos del poblado –por paradójico que suene, dedicados al tráfico de drogas–. Al igual que con los drogadictos y los exdrogadictos, con los chavales gitanos el método es el mismo: la amistad, compartir la vida para que comprueben por ellos mismos que existe un modo diferente de comportarse, de tratar a las personas y de concebir la vida.

“Hoy me he dado cuenta de que todos son como tú y como yo” es el nombre del Proyecto impulsado por Bocatas que ha sido merecedor de uno de los IV Premios al Voluntariado Universitario, que concede la Fundación Mutua Madrileña . Ignacio está feliz por haber conseguido este premio para la Asociación, si bien, su mayor recompensa, sin duda, es haber ayudado a salir de la droga a cerca de una decena de personas junto a Bocatas.

Joven universitaria, sin cargas familiares y con solvencia económica, el nuevo perfil del voluntario en España

Joven universitaria, sin cargas familiares y con un estatus económico alto es el nuevo perfil del voluntario en España.  Así lo ha puesto de relieve el último informe La acción voluntaria en 2016: Solidaridad y juventud en España, realizado por el Observatorio de la Plataforma del Voluntariado en España (PVE), en colaboración en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. A pesar de que la mayoría son mujeres (representan el 54,4% del total de voluntarios en España), los autores del informe observan un descenso del número de voluntarias en las edades que coinciden con la crianza de los hijos. Este mayor número de mujeres voluntarias es un dato que ya detectó el IV Estudio sobre Voluntariado Universitario realizado por la Fundación Mutua Madrileña, del que se desprendía que el 70% de los alumnos universitarios que colabora actualmente con entidades sin ánimo de lucro son mujeres.

Según los datos del Observatorio de la PVE, el 38,1% de la población española colabora con el tercer sector. De este porcentaje, el 28,8% realiza aportaciones económicas, el 9,3% se centra exclusivamente en acciones de voluntariado -lo que supone que 3,7 millones de personas mayores de 14 años dedican parte de su tiempo a colaborar con una ONG de manera altruista- y el 32,6% apoya de las dos formas.

Por su parte, los mayores de 65 años contribuyen fundamentalmente con su aportación económica al tercer sector. En 2016, la mitad de los españoles en este tramo de edad donaron dinero a alguna causa social (la proporción más alta de toda la población), y más de un tercio de todas las donaciones procedió de este grupo. En cambio, son los que menos participan en actividades solidarias (por debajo del 8% a partir de los 55 años), siendo los más activos los jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y los 24 años (un 13%), por lo que el relevo general queda garantizado.

Galicia y Andalucía se posicionan en el primer y segundo puesto respectivamente, como las comunidades autónomas más comprometidas. Por su parte, eI IV Estudio sobre Voluntariado Universitario situó también a la Universidad de Santiago de Compostela entre los centros universitarios con más estudiantes implicados en actividades solidarias y entre las que realizan mayor número de proyectos.

Da igual si eres joven o mayor, para la solidaridad no hay edad, sólo hace falta ganas de cambiar el mundo.

 

Arranca la V edición de los Premios al Voluntariado Universitario

Si eres universitario y estás implicado en algún proyecto de acción social o cooperación al desarrollo, presta atención porque ya están disponibles las bases de la próxima edición de los Premios al Voluntariado que convoca la Fundación Mutua Madrileña. Con esta iniciativa, que alcanza su V convocatoria, queremos reconocer y ayudar a impulsar la labor solidaria de los jóvenes que cursan estudios universitarios en nuestro país y colaboran en proyectos de voluntariado junto con ONG.

El plazo de recepción de los proyectos estará abierto del 1 de junio a las 14:00 horas del 31 de octubre. De nuevo, la Fundación Mutua Madrileña repartirá 35.000 euros entre los 6 proyectos ganadores (10.000 euros para el primer galardonado y 5.000 euros para los otros 5 proyectos finalistas).

Para poder concurrir a estos Premios, es requisito imprescindible que los voluntarios (un mínimo de 3 personas) acrediten que están cursando estudios en centros universitarios con sede en España o que hayan finalizado hace menos de dos años su formación (con posterioridad al 30 de septiembre de 2015). Asimismo, los proyectos presentados deben estar vinculados a entidades sin ánimo de lucro constituidas como asociaciones o fundaciones, inscritas en el registro correspondiente en nuestro país y con sede en España. Debe tratarse, además, de proyectos en curso o que vayan a ponerse en marcha antes del 31 de marzo de 2018.

En esta web tienes acceso a toda la información relativa a los V Premios al Voluntariado Universitario: objetivos, requisitos y documentación necesaria para participar, dotación de los Premios, valoración de los proyectos por parte del jurado, etc. Asimismo, estaremos encantados de resolver todas tus dudas y consultas a través del e-mail premios@fundacionmutua.es o en el teléfono 91 171 82 15.

Si estás dispuesto a cambiar el mundo en aras de un futuro mejor, apúntate al voluntariado y súmate a la V edición de los Premios al Voluntariado Universitario. ¡Te esperamos!

 

 

Voluntarios y amigos

Gonzalo espera con ilusión a que cada miércoles llegue Felipe, su voluntario “amigo”. Lo mismo le ocurre a Héctor y ahora, también, a Raúl con su voluntaria “amiga”, Susana. Gonzalo, Raúl y Héctor son jóvenes afectados por Trastornos del Espectro Autista (TEA), una condición que interfiere en el modo en el que una persona ve el mundo, procesa la información y se relaciona con los demás. A todos ellos les resulta difícil establecer relaciones sociales, comunicarse, aprender y pensar de forma abstracta; si bien, gracias a otros jóvenes y voluntarios, como Felipe y Susana, logran conectar con la realidad y disfrutar intensamente de la vida en los ratos que comparten.

Felipe y Susana, junto a otros estudiantes universitarios como Lucía o María, han hecho de la solidaridad su forma de vida y compaginan sus estudios en la Universidad de Burgos con dos horas semanales de voluntariado. A cambio les convalidan tres créditos, pero su gran compensación es la amistad y el inmenso cariño que reciben de las personas a las que acompañan. Junto a otros 23 estudiantes, forman parte del programa de voluntariado “Voluntario Amigo”, un proyecto organizado conjuntamente entre la Facultad de Educación de la Universidad de Burgos y la Asociación Autismo Burgos, que ha conseguido una de las distinciones de la IV edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña.

La iniciativa lleva seis años en marcha y fomenta el voluntariado entre los universitarios, mediante la participación de éstos en actividades de ocio y tiempo libre con personas con TEA, posibilitando su desarrollo personal al tiempo que fomenta entre las personas con autismo la creación de relaciones sociales y el ocio. Gracias al premio otorgado por la Fundación, los integrantes de las Casas El Olivo y El Cerezo, de Autismo Burgos, podrán seguir compartiendo su tiempo de ocio con los jóvenes voluntarios. En los momentos compartidos se establece un vínculo muy especial entre las parejas con actividades que van variando cada semana. Cocinar, coger el autobús e ir al centro de Burgos, tomar un chocolate con churros o un batido,  jugar al fútbol o a la Wii, ir al cine, hacer un picnic junto al río, pasear, bailar o ir a la piscina son algunas de las experiencias que viven los beneficiarios de este proyecto.

Para Felipe, esta ha sido su primera experiencia directa de intervención con personas con TEA. “Ha sido un espacio de aprendizaje in situ y de enriquecimiento personal. Disfruto cada momento con Gonzalo jugando al futbolín, haciendo pasteles, saliendo a pasear o yendo a tomar algo”. Para Susana, que nunca había oído hablar de ecolalias o estereotipias, este voluntariado es una de las experiencias más bonitas que ha vivido y se siente muy orgullosa de haber participado en esta iniciativa. “He aprendido que el cariño que te pueda dar una persona con autismo es auténtico, son personas muy puras. No mienten, ni actúan con maldad, ni tienen prejuicios. Nos dan muchas lecciones de humanidad y en ocasiones para establecer contacto sobran las palabras, una mirada es suficiente para conectar con ellos. ¿Cómo puedo querer tanto a alguien con el que ni siquiera puedo mantener una conversación distendida?, me cuestiono muchas veces. Hay cosas que simplemente son difíciles de explicar si no se viven en primera persona”, cuenta Susana. Esta cántabra que estudia en Burgos lleva muy grabado en el corazón a Héctor, su primer amigo con TEA. “Intenté dar lo mejor de mí a alguien que me lo devolvió todo multiplicado por cinco. Para mí es mucho más que una persona con autismo y mucho más que un amigo”. Este nuevo curso, Raúl es su nuevo amigo con TEA. Es distinto a Héctor, y aunque sabe leer y escribir, le cuesta mucho más llegar a él. También es un gran chico y hará todo lo posible por ser una buena amiga, asegura.

Las personas con TEA aman, ríen, lloran y tienen sueños como cualquiera de nosotros, simplemente ven el mundo de forma diferente.

 

Iniciativas de premio

 

El pasado viernes no fue el Día del Voluntariado, pero fue un un día grande para los voluntarios, en particular para los voluntarios universitarios, y para las organizaciones sin ánimo de lucro. La Fundación Mutua Madrileña  hizo entrega de sus ayudas a la acción social por valor de 680.000 euros a un total de 32 proyectos, en el marco de la V Convocatoria Anual de Ayudas a la Acción Social de la institución, en reconocimiento de las personas y organizaciones que ayudan a mejorar las vidas de quienes más lo necesitan.

Todos los proyectos están promovidos por entidades no lucrativas que buscan mejorar la realidad socioeconómica y la calidad de vida de colectivos desfavorecidos. En este mismo evento, que se ha celebrado en la Torre de Cristal de Madrid, y que ha estado presidido por la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes y por el presidente de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda, en paralelo se han entregado los IV Premios al Voluntariado Universitario, que también promueve la Fundación Mutua Madrileña, y que reconoce las mejores iniciativas solidarias impulsadas por los jóvenes universitarios.

Los siete proyectos distinguidos entre más de un centenar de candidaturas tratan de mejorar la calidad de vida de personas en riesgo de exclusión social, personas con discapacidad, menores en riesgo de exclusión, personas sin hogar, ancianos e iniciativas de cooperación al desarrollo.

Aquí os dejamos los mejores momentos de un acto que ha estado repleto de nervios, emociones, ilusión y un gran compromiso y entrega.

¡Enhorabuena a todos los proyectos ganadores y a cada una de las 117 candidaturas presentadas!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Olmo Díaz, voluntario y coordinador de la Comisión de Financiación del proyecto ganador del primer premios, “Chagua Maisha”, de Progress for África.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nathalia Pérez, mentora voluntaria del proyecto “EnTándem, Mentoring Social para niños”, de AFEV Catalunya.

 

 

Mercedes Sevilla, voluntaria del proyecto “Despierta Sonrisas”, de la Fundación Iniciativa Social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jaime de la Serna, coordinador de voluntarios del proyecto “Hoy me he dado cuenta de que todos son como tú y como yo”, de Pasión por el hombre-Bocatas.

Beatriz González, coordinadora y responsable del proyecto “La cocina de Walmara”, de Abay Etiopía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Natalia Sanz, responsable del proyecto “Programa de promoción e higiene infantil en Camboya” impulsado por la ONG Por la Sonrisa de un niño- PSE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Felipe de Abajo, coordinador del proyecto “Voluntario amigo”, de la Asociación Autismo Burgos.

Este acto pone el colofón a la IV edición de los Premios que este año ha obtenido récord de participación con un total de 117 candidaturas procedentes de 84 universidades (70 españolas y 14 internacionales). Ya tenemos la mirada puesta en la V edición. ¡Os esperamos!