Archivo de la etiqueta: voluntariado universitario

Un tándem perfecto

 

 

 

 

 

 

El 29,7% del total de los menores en España se encuentra en riesgo de pobreza. Son datos que ha facilitado esta misma semana el Gobierno a través de una respuesta parlamentaria. Si bien, más allá de estas cifras, encontramos historias reales de niños y jóvenes que viven en condiciones desfavorables y que ven limitado su acceso a oportunidades educativas, laborales, sanitarias y a servicios sociales de toda índole, y que, en algunos casos, son sujetos potenciales de agresiones físicas y psicológicas. Una limitación de oportunidades que compromete directamente el éxito escolar, que se manifiesta en dificultades de aprendizaje, absentismo y que acaba finalmente con el abandono escolar.

Una de las intervenciones que contribuyen a paliar esa situación son los espacios de socialización y apoyo, así como el acompañamiento escolar, algo que conocen muy de cerca voluntarios universitarios como Sandra, Paula, Natalia, Lola o Gyanu. Todos ellos forman parte de “EnTàndem -Mentoring social para niños/as y jóvenes”, un proyecto de mentoría social y educación integral de niños y jóvenes en exclusión social y/o dificultades, diseñado para atenuar las desigualdades educativas y sociales y luchar contra el fracaso escolar. Esta iniciativa, promovida por jóvenes voluntarios universitarios en colaboración con AFEV Cataluña, ha merecido uno de los galardones de la IV edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña. AFEV lleva nueve años trabajando con el proyecto EnTàndem en Barcelona, Badalona, ​​Barberà del Vallés y Santa Coloma. Durante estos años, un total de 656 voluntarios universitarios han participado en el proyecto como mentores.

Aunque nada tienen que ver el uno con el otro, Sandra y Dani forman un tándem perfecto. Sandra es estudiante universitaria y Dani es un adolescente en riesgo de exclusión social. Un día por semana comparten dos horas de su tiempo, que ha servido para forjar una bonita amistad que muy probablemente se extenderá más allá del voluntariado. “Sandra es muy buena persona, es como una hermana mayor. Confío plenamente en ella porque me enseña a valorar las cosas importantes de la vida, a centrarme y a ser mejor persona” apunta Dani.  Sandra, por su parte, asegura que tuvo una adolescencia muy difícil y que habría muchas cosas que le gustaría cambiar ahora desde la distancia y la madurez. “La adolescencia es un momento muy difícil, donde ciertos comportamientos y actitudes pueden determinar el rumbo de nuestras vidas. Yo también atravesé momentos delicados durante esta etapa, así que no dudé en participar en este voluntariado con adolescentes y niños que necesitan quién les escuche, y les de cariño y comprensión. Yo ayudo a Dani, pero él también me ayuda a mí, lo cual es muy gratificante”.

Durante el último curso, junto a Sandra, otros universitarios como Paula, Lola, Natalia o Gyanum han tenido ocasión de compartir historias, anécdotas, sueños, ilusiones y preocupaciones con niños y adolescentes como Zhen, Arthur o Gisela. Todos ellos se muestran plenamente satisfechos de haber estrechado durante este tiempo lazos de unión con sus tándem, así como de haber contribuido a mejorar las perspectivas de vida de sus mentorados. Tal y como constatan los servicios sociales, el 92% de los niños/as y adolescentes participantes en el proyecto han experimentado mejoras en el ámbito personal, en la adquisición de relaciones sociales y de relación y en sus hábitos de estudio. Y los voluntarios, por su parte, han adquirido importantes competencias  como la escucha activa, la concienciación social, el compromiso, la gestión de conflictos, la responsabilidad, la asertividad, la implicación y la empatía.

Un bocadillo para la esperanza

Como cada viernes, al caer la tarde en Madrid, jóvenes estudiantes como Ignacio y Jaime cambian sus salidas nocturnas por una particular visita a tierra de nadie. En el sector 6 de la Cañada Real conviven (malviven) numerosas familias de etnia gitana e inmigrantes con cientos de drogodependientes y delincuentes a los que la sociedad no quiere mirar. Los niños, la mayoría de ellos sin escolarizar, corretean y juegan descalzos entre basura, jeringuillas y escombros. Ignacio Cabello, voluntario de la Asociación Pasión por el hombre-Bocatas lo sabe muy bien: “Valdemingómez, a tan sólo diez minutos de Madrid, es un foco de insalubridad, delincuencia, tráfico de drogas e inseguridad. Un mundo en el que todo se compra y se vende: el cuerpo, el alma, la vida y hasta las esperanzas por unos gramos de droga”. En este enclave marginal de la capital, sus habitantes sobreviven, minuto a minuto, aferrándose como pueden a su difícil existencia.

Hace ya más de veinte años, tres jóvenes universitarios: Nachito, Chules y Jorge comenzaron a repartir bocadillos y caldo caliente entre los indigentes que se refugiaban del frío en los bajos de Azca. Después se dirigieron a Las Barranquillas y hoy, más de 40 voluntarios de Bocatas acuden semanalmente al poblado madrileño de Valdemingómez para ofrecer a los toxicómanos algo de comida, bebida, ropa y, lo más importante, una dosis de esperanza en torno a una hoguera que, a diferencia de las que iluminan las puertas de las infraviviendas del poblado, no señaliza ningún punto de venta de droga. “Es un auténtico drama –cuenta Ignacio-, pero en medio de toda esa “basura”, han florecido rela­ciones con muchos de ellos que nos han hecho ver que son personas, como tú y como yo. Santi y Ana, el Nano, Sevi­lla, Pedro, Felipe, Luis, Reduán, la Petri, Mek y Medussa, Mariví o el Chino. Algunos, incluso, han dado el paso de dejar la droga y mantienen la amistad con nosotros”, apunta Ignacio. A menudo la mayor dificultad con la que se encuentra una persona que quiere dejar la droga después de diez, quince o veinte años en el poblado es verse absolutamente solo, no tener adónde ir, nadie a quién recurrir. Todos afirman que “lo difícil no es salir, sino no volver a caer”.

Algunos han pasado de la desesperación a la esperanza gracias a Bocatas. Sandokan, Magdalena, Julián, Sebas, el Meji, Harry Potter, Chema, Miguel o Carlos… Felizmente rescatados del infierno, se esfuerzan para poder reintegrarse en la sociedad. “Son nuestros amigos y como tal, compartimos parte de nuestras vidas con ellos: cumpleaños, cenas, partidos de fútbol y hasta, en alguna ocasión, escapadas a la playa y a la montaña”, concluye Ignacio.

Además, en los últimos años, los voluntarios han establecido una estrecha relación con los hijos de los clanes gitanos del poblado –por paradójico que suene, dedicados al tráfico de drogas–. Al igual que con los drogadictos y los exdrogadictos, con los chavales gitanos el método es el mismo: la amistad, compartir la vida para que comprueben por ellos mismos que existe un modo diferente de comportarse, de tratar a las personas y de concebir la vida.

“Hoy me he dado cuenta de que todos son como tú y como yo” es el nombre del Proyecto impulsado por Bocatas que ha sido merecedor de uno de los IV Premios al Voluntariado Universitario, que concede la Fundación Mutua Madrileña . Ignacio está feliz por haber conseguido este premio para la Asociación, si bien, su mayor recompensa, sin duda, es haber ayudado a salir de la droga a cerca de una decena de personas junto a Bocatas.

Arranca la V edición de los Premios al Voluntariado Universitario

Si eres universitario y estás implicado en algún proyecto de acción social o cooperación al desarrollo, presta atención porque ya están disponibles las bases de la próxima edición de los Premios al Voluntariado que convoca la Fundación Mutua Madrileña. Con esta iniciativa, que alcanza su V convocatoria, queremos reconocer y ayudar a impulsar la labor solidaria de los jóvenes que cursan estudios universitarios en nuestro país y colaboran en proyectos de voluntariado junto con ONG.

El plazo de recepción de los proyectos estará abierto del 1 de junio a las 14:00 horas del 31 de octubre. De nuevo, la Fundación Mutua Madrileña repartirá 35.000 euros entre los 6 proyectos ganadores (10.000 euros para el primer galardonado y 5.000 euros para los otros 5 proyectos finalistas).

Para poder concurrir a estos Premios, es requisito imprescindible que los voluntarios (un mínimo de 3 personas) acrediten que están cursando estudios en centros universitarios con sede en España o que hayan finalizado hace menos de dos años su formación (con posterioridad al 30 de septiembre de 2015). Asimismo, los proyectos presentados deben estar vinculados a entidades sin ánimo de lucro constituidas como asociaciones o fundaciones, inscritas en el registro correspondiente en nuestro país y con sede en España. Debe tratarse, además, de proyectos en curso o que vayan a ponerse en marcha antes del 31 de marzo de 2018.

En esta web tienes acceso a toda la información relativa a los V Premios al Voluntariado Universitario: objetivos, requisitos y documentación necesaria para participar, dotación de los Premios, valoración de los proyectos por parte del jurado, etc. Asimismo, estaremos encantados de resolver todas tus dudas y consultas a través del e-mail premios@fundacionmutua.es o en el teléfono 91 171 82 15.

Si estás dispuesto a cambiar el mundo en aras de un futuro mejor, apúntate al voluntariado y súmate a la V edición de los Premios al Voluntariado Universitario. ¡Te esperamos!

 

 

Voluntarios y amigos

Gonzalo espera con ilusión a que cada miércoles llegue Felipe, su voluntario “amigo”. Lo mismo le ocurre a Héctor y ahora, también, a Raúl con su voluntaria “amiga”, Susana. Gonzalo, Raúl y Héctor son jóvenes afectados por Trastornos del Espectro Autista (TEA), una condición que interfiere en el modo en el que una persona ve el mundo, procesa la información y se relaciona con los demás. A todos ellos les resulta difícil establecer relaciones sociales, comunicarse, aprender y pensar de forma abstracta; si bien, gracias a otros jóvenes y voluntarios, como Felipe y Susana, logran conectar con la realidad y disfrutar intensamente de la vida en los ratos que comparten.

Felipe y Susana, junto a otros estudiantes universitarios como Lucía o María, han hecho de la solidaridad su forma de vida y compaginan sus estudios en la Universidad de Burgos con dos horas semanales de voluntariado. A cambio les convalidan tres créditos, pero su gran compensación es la amistad y el inmenso cariño que reciben de las personas a las que acompañan. Junto a otros 23 estudiantes, forman parte del programa de voluntariado “Voluntario Amigo”, un proyecto organizado conjuntamente entre la Facultad de Educación de la Universidad de Burgos y la Asociación Autismo Burgos, que ha conseguido una de las distinciones de la IV edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña.

La iniciativa lleva seis años en marcha y fomenta el voluntariado entre los universitarios, mediante la participación de éstos en actividades de ocio y tiempo libre con personas con TEA, posibilitando su desarrollo personal al tiempo que fomenta entre las personas con autismo la creación de relaciones sociales y el ocio. Gracias al premio otorgado por la Fundación, los integrantes de las Casas El Olivo y El Cerezo, de Autismo Burgos, podrán seguir compartiendo su tiempo de ocio con los jóvenes voluntarios. En los momentos compartidos se establece un vínculo muy especial entre las parejas con actividades que van variando cada semana. Cocinar, coger el autobús e ir al centro de Burgos, tomar un chocolate con churros o un batido,  jugar al fútbol o a la Wii, ir al cine, hacer un picnic junto al río, pasear, bailar o ir a la piscina son algunas de las experiencias que viven los beneficiarios de este proyecto.

Para Felipe, esta ha sido su primera experiencia directa de intervención con personas con TEA. “Ha sido un espacio de aprendizaje in situ y de enriquecimiento personal. Disfruto cada momento con Gonzalo jugando al futbolín, haciendo pasteles, saliendo a pasear o yendo a tomar algo”. Para Susana, que nunca había oído hablar de ecolalias o estereotipias, este voluntariado es una de las experiencias más bonitas que ha vivido y se siente muy orgullosa de haber participado en esta iniciativa. “He aprendido que el cariño que te pueda dar una persona con autismo es auténtico, son personas muy puras. No mienten, ni actúan con maldad, ni tienen prejuicios. Nos dan muchas lecciones de humanidad y en ocasiones para establecer contacto sobran las palabras, una mirada es suficiente para conectar con ellos. ¿Cómo puedo querer tanto a alguien con el que ni siquiera puedo mantener una conversación distendida?, me cuestiono muchas veces. Hay cosas que simplemente son difíciles de explicar si no se viven en primera persona”, cuenta Susana. Esta cántabra que estudia en Burgos lleva muy grabado en el corazón a Héctor, su primer amigo con TEA. “Intenté dar lo mejor de mí a alguien que me lo devolvió todo multiplicado por cinco. Para mí es mucho más que una persona con autismo y mucho más que un amigo”. Este nuevo curso, Raúl es su nuevo amigo con TEA. Es distinto a Héctor, y aunque sabe leer y escribir, le cuesta mucho más llegar a él. También es un gran chico y hará todo lo posible por ser una buena amiga, asegura.

Las personas con TEA aman, ríen, lloran y tienen sueños como cualquiera de nosotros, simplemente ven el mundo de forma diferente.

 

La cocina de Walmara, mucho más que alimento

En Walmara no hay luz, ni agua corriente, ni motos, ni coches, pero sí muchos niños. En esta localidad de Etiopía, situada en la región de Oromía, al norte del capital del país, las condiciones de vida son especialmente duras para los más pequeños.  Bihanu, Bachu, Mesthu o Kuma son algunos de los niños etíopes beneficiarios de “La cocina de Walmara”, uno de los proyectos de cooperación internacional que han sido distinguidos en la cuarta edición de los Premios al Voluntariado Universitario impulsados por la Fundación Mutua Madrileña.

Esta iniciativa, promovida por estudiantes de varias universidades españolas en colaboración con la ONG Abay Etiopía, trata de introducir mejoras en la cocina del único colegio de la zona (iniciativa también de la ONG), y proporcionar un desayuno y una comida a alumnos de entre 3 y 7 años de edad, para muchos, la única comida que hacen al día.  Abay Etiopía, que nace de la concienciación de padres adoptantes y personas interesadas en el desarrollo del país, trabaja intensamente para erradicar la pobreza y promover la igualdad de oportunidades mediante el desarrollo de proyectos educativos y sanitarios en apoyo a la comunidad.

“Desde hace cuatro años tenemos un comedor escolar en nuestro colegio de Walmara, pero necesitábamos mejorar la cocina con una encimera, hornos de leña y una campana extractora. Gracias a la ayuda de la Fundación Mutua Madrileña daremos de comer a más de 150 niños y ofreceremos 400 meriendas y desayunos diarios. Podremos así satisfacer las necesidades nutricionales de nuestros alumnos de infantil, así como las de los chavales que vienen a las escuelas deportivas y los niños pastores que estudian en horario nocturno y que caminan más de 2 horas para poder llegar al colegio”, cuenta Beatriz González, responsable y coordinadora del proyecto. Desde Málaga, pero con el corazón en Walmara, esta estudiante vocacional de segundo año de Grado de Trabajo Social y madre de una niña de origen etíope, es también la coordinadora de un pequeño taller de costura en Walmara, donde confeccionan muñecas y pelotas de tela para los más pequeños del colegio. “Son niños que nunca han tenido un juguete en sus manos, ¡imagínate sus caras!”, relata Beatriz. “En nuestras aulas canguro tenemos 130 niños de entre tres y siete años y cada uno es especial. Es increíble ver cómo crecen y cómo evolucionan”, relata emocionada. Además, “muchos de ellos son niños con síndrome de Down y otras deficiencias mentales, por lo que hemos puesto en marcha una nueva aula en el colegio de atención especial, que estará terminada en un par de meses”, prosigue.

Ya ha comenzado la reforma de la nueva cocina y, mientras, Abay sigue ampliando horizontes. Beatriz, junto a otros voluntarios universitarios como Sara, Anne, Unai, Adrián, Cristian, Javier, Alexandra, Lucas y otros miembros de la ONG como Iñaki y Uzube, entre otros, sueñan ahora con construir un nuevo colegio para el pueblo, para niños de entre 7 y 14 años que no tienen ninguna posibilidad de estudiar. “Cuando terminemos la reforma de la cocina y el comedor, y se construya el aula de apoyo educativo y un gallinero, que nos permita tener huevos cada semana para los niños, confiamos en lograr financiación y apoyo para poner en marcha el nuevo cole”. Abay es una rueda que no para de girar. “Es muy emocionante saber que nuestros niños tienen un futuro mejor gracias a Abay y a la generosidad de miles de personas”, añade Beatriz.

 

“Elige vida”- Chagua Maisha

En el Barrio de Born City de Arusha, al norte de Tanzania, la educación y la sanidad son una realidad al alcance de la población local, gracias al trabajo de voluntarias como Marta y María. En junio de 2015, María se subió a un avión con otros dos compañeros de la universidad rumbo a Arusha para participar en un campamento de verano. Tanzania le cambió la vida y ya nada volvió a ser como antes. Regresó a Madrid para terminar sus estudios, pero Arusha nunca salió de su cabeza.

Lo mismo le ocurrió a su compañera, Marta o Martinha, como le gusta que la llamen, tras convalidar unas prácticas el verano anterior y regresar con María a Tanzania en 2015. Unidas por una misma causa, pusieron en marcha el proyecto “Chagua Maisha”, junto a otros 33 estudiantes universitarios y en colaboración con la ONG Progress for Africa Spain. Esta iniciativa, que significa “elige vida” en swahili, ha sido el proyecto ganador de los IV Premios al Voluntariado Universitario que concede la Fundación Mutua Madrileña. Estas dos estudiantes de Relaciones Internacionales trabajan junto al creador de la ONG en Tanzania y el resto de compañeros para sacar adelante este proyecto de cooperación, que ha 
permitido la construcción de un edificio-escuela en este enclave africano donde la población carece de los suministros más elementales. Bakari o
 el “jefe”, como le llaman los voluntarios, a sus 29 años trata de devolver a la comunidad las oportunidades que él tuvo cuando era pequeño. El edificio tiene un doble uso, como colegio de preprimaria proporciona educación a más de 50 niñas y niños de entre tres y siete años de edad, y como espacio público con un pequeño negocio o Duka, para proveer de bienes básicos a la comunidad.

Desde principios de 2017, niños y niñas como Noeli, Rania y Saidi acuden a clase diariamente. Por las mañanas y por las tardes participan en actividades extraescolares, de recreo o deportivas. Debido a la carencia de plazas en las escasas escuelas del barrio y a la falta de recursos económicos de sus familias, no tendrían acceso a la educación. Noeli, de cinco años, es un niño muy especial que fue rechazado en las demás escuelas de la zona por sus dificultades para hablar y su escasa movilidad. Hoy por hoy, se ha integrado perfectamente en el colegio con la ayuda de sus compañeros y ha mejorado notablemente su lenguaje y su  capacidad de movimiento. Este verano, “gracias al premio otorgado por la Fundación Mutua Madrileña, tenemos previsto la construcción de un parque infantil, una cocina y un espacio público para Chagua Maisha”, nos cuenta Marta. Actualmente Marta, como coordinadora y responsable del proyecto, continúa en Tanzania junto a otros voluntarios, y María estudia un Máster en Cooperación Internacional al Desarrollo en Madrid, y ya cuenta los días para que llegue el mes de julio y poder regresar a “su colegio”, “a su ciudad” y al que, en definitiva, ya se ha convertido en segundo hogar.

 

 

¡Feliz 2017!: año nuevo, nuevos proyectos

feliz-2017Sólo quedan unos días para despedir el año y no queríamos dejar de hacer un amplio repaso a la actividad que hemos llevado a cabo a lo largo de todos estos meses. Lo que más nos satisface es comprobar que los jóvenes universitarios españoles se sienten cada vez más comprometidos con el momento que les ha tocado vivir y están dispuestos a dedicar parte de su tiempo a los más desfavorecidos. Y para muestra un botón: el IV Estudio sobre Voluntariado Universitario que presentó la Fundación Mutua Madrileña hace unos meses ponía de relieve que el 62% de universidades españolas emprendió más actividades solidarias respecto al año anterior.

Este año además se han presentado un total de 117 candidaturas a los IV Premios al Voluntariado Universitario organizados por la Fundación, un 14% más que en el año pasado, lo que ha permitido batir un nuevo récord de participación. En este centenar de proyectos participan más de 5.200 estudiantes de 70 universidades de toda España y 14 extranjeras, y se benefician de forma directa o indirecta, más de dos millones de personas. Hoy por hoy, el jurado de los premios se encuentra inmerso en el proceso final de valoración de los proyectos presentados y pronto podremos conocer a los ganadores.

Asimismo, recordaréis que en el primer trimestre del año, la Fundación Mutua Madrileña hizo entrega de los III Premios al Voluntariado Universitario. “Una mano amiga en tu Hospital” fue el proyecto ganador de la convocatoria. Con más de 15 años de trayectoria y amparado por la Fundación Desarrollo y Asistencia, realiza tareas de acompañamiento y apoyo afectivo a personas que están en soledad en 12 hospitales de la Comunidad de Madrid. En su mayor parte son mayores dependientes o personas que tienen algún tipo de discapacidad o limitación funcional que, por causa de una enfermedad aguda, crónica o terminal, están ingresadas en un hospital o acuden al servicio de urgencias o a las consultas externas. Asimismo, se otorgaron otros cinco premios a los siguientes proyectos: “Malala”, “Campamento AVINTE”, “Pokito a poco”, “Plantabosques”, “Proyecto educativo en dos orfanatos de Mumbai”.

Como veréis, 2016 ha estado protagonizado por la solidaridad, el esfuerzo y la dedicación de los jóvenes universitarios. Esperamos dar la bienvenida a un 2017 repleto de nuevos y prometedores proyectos. Desde la Fundación Mutua Madrileña seguiremos trabajando, con vuestra ayuda, por lograr una sociedad más justa. ¡Feliz 2017!

 

Voluntariado en fin de semana

voluntariado_mutua-3¿Has pensado alguna vez en convertirte en voluntario? El ajetreo del día a día hace que encontremos numerosas dificultades y excusas para comprometernos con un programa de voluntariado. Pero si tienes algo de tiempo libre los fines de semana y puedes organizarte, piensa lo gratificante que sería dedicar parte de ese tiempo a los demás. Son numerosas las alternativas de voluntariado e infinitas las necesidades. Busca algo que te motive y que te haga sentirte útil y, de paso, podrás vivir una experiencia irrepetible y rodearte de personas que, como tú, buscan un objetivo común: lograr una mayor equidad social.  Existen más programas de voluntariado que nunca, y más personas solidarias que participan activamente en ellos. El fin de semana es largo y la oferta de voluntariado durante estos dos días es muy amplia. Se necesita ayuda en toda España y más en los tiempos que corren.

En páginas web como Hacesfalta.org puedes encontrar numerosas propuestas de fin de semana; como monitor de tiempo libre, actividades de ocio y actividades culturales para personas con discapacidad intelectual, personas mayores y menores en riesgo de exclusión, entre otras muchas. No obstante, la mayor parte de las ONG ofrecen multitud de alternativas de voluntariado a realizar en sábados y domingos. Solidarios para el desarrollo propone actividades socio-culturales en las que participan personas con enfermedad mental y voluntarios/as sociales durante los fines de semana en Madrid. Otro ejemplo es Aldeas Infantiles, que acompaña a los niños en sus actividades de ocio en sábados y domingos. Estas son sólo algunas de las muchas propuestas que existen.

Seguro que el contacto directo con personas diferentes a ti y con otras necesidades te ayudará a apreciar y valorar tu situación laboral, familiar y económica y a valorar la vida de otra manera. ¿Necesitas más argumentos para reservar un poco de tu tiempo los fines de semana?

Voluntariado, una vía para mejorar tus capacidades y habilidades

menudos_corazones -44

Participar en actividades de voluntariado aporta un valor añadido, tanto en términos de formación como de experiencia profesional. Y, por supuesto, a nivel personal. Son muchos los jóvenes que colaboran con proyectos solidarios como parte de su aprendizaje, bien durante el curso o bien durante los meses de verano. El voluntariado es una vía para adquirir experiencia y mejorar tus capacidades y habilidades.

Además, a la hora de buscar un empleo, las empresas valoran muy positivamente los perfiles que cuentan con un voluntariado en su trayectoria, pues aporta un valor añadido y se convierte en una magnífica carta de presentación, ya que revela un compromiso por mejorar el mundo y enfrentarse a nuevos retos. Ser voluntario implica una actitud proactiva, desinteresada y altruista. También aumenta la capacidad de trabajo en equipo y ayuda a mantener una mentalidad abierta a los desafíos. Además, a los más jóvenes les ayuda a suplir esa carencia que, precisamente debido a su edad, supone la falta de experiencia.

Al mismo tiempo, participar en acciones de voluntariado, no sólo reporta nuevas habilidades, sino que tu red de contactos aumentará dentro de tu colectivo profesional, lo que puede ayudarte también a crecer personal y profesionalmente.

Sobresaliente en voluntariado

III Estudio sobre Voluntariado Universitario

El III Estudio sobre Voluntariado Universitario impulsado por la Fundación Mutua Madrileña, los jóvenes universitarios representan casi un tercio del total de voluntarios de las ONG y cada vez son más los estudiantes que colaboran en proyectos solidarios. De hecho, el 75% de las universidades españolas aumentó sus actividades de voluntariado durante el pasado curso escolar, lo que pone de manifiesto el mayor compromiso de las universidades y de los estudiantes con os colectivos más desfavorecidos.

El estudio también dibuja el perfil de los universitarios voluntarios: jóvenes, fundamentalmente de las ramas de Ciencias Sociales y de la Salud, en su mayoría mujeres y con una preocupación creciente por la solidaridad. El 63% de las universidades cuenta con más de 100 estudiantes que colaboran en algún tipo de voluntariado y la duración media de los proyectos comprende prácticamente la totalidad del curso escolar. Respecto a los proyectos emprendidos, destacan los enfocados a la población infantil, las personas con discapacidad y los colectivos en riesgo de exclusión social.

La Universidad de Málaga, la de Barcelona y la de Santiago de Compostela componen el palmarés de los centros que cuentan con mayor número de estudiantes voluntarios implicados en tareas de voluntariado (entre las tres universidades ascienden a 6.792 alumnos). Por su parte, las universidades más activas en materia de acción social repiten un año más como las más solidarias y son la Universidad de Gerona, la de Santiago y la Universidad de Málaga.

Las propias ONG reconocen que el valor de la solidaridad está presente entre los universitarios, pero señalan que estarían más implicados si las propias organizaciones hicieran más accesible la información a los estudiantes sobre cómo colaborar  o si contaran con más complicidad de las universidades para facilitar la colaboración a través del reconocimiento de créditos.

En la Fundación Mutua Madrileña también creemos en ese compromiso universitario con la solidaridad. Por eso, para darle visibilidad y estimular el espíritu solidario de los jóvenes, hemos puesto en marcha los III Premios al Voluntariado Universitario, dotados con un total de 35.000 euros. El plazo para la presentación de candidaturas finaliza el próximo 30 de octubre a las 14:00 horas.