“Adopta un Abuelo”, ganar la batalla a la soledad


Si tuviéramos la capacidad de regresar hacia atrás en el tiempo, seguramente cambiaríamos el curso de los acontecimientos o tomaríamos otras decisiones. Otras, las mantendríamos intactas. Estos son algunos de los pensamientos que retumban en la cabeza de Víctor, un anciano de 93 años que al mirar por la ventana de su habitación recuerda con añoranza su vida, su pasado. Este nonagenario sin descendencia y cantero de profesión, se mudó a vivir hace tres años a una residencia de Alcalá de Henares, muy próxima a la vivienda donde residía con su sobrina. Allí ha encontrado un nuevo hogar, donde disfruta pintando cuadros y haciendo manualidades con mucho mimo. Hoy es martes, y como cada semana, espera a que lleguen sus dos nietas para poder enseñarles su última creación.

Rebeca y Tamara son amigas desde pequeñas y desde hace unos meses son las nietas adoptivas de Víctor. Pese a que no existen lazos de sangre entre ellos, la llegada de estas dos estudiantes universitarias de 29 años, le llena de felicidad y se siente tremendamente afortunado. Jamás pensó que a estas alturas de la vida vería ampliada la familia.

En esta misma residencia, a Julieta y Antonio se les ve siempre paseando juntos, cogidos del brazo. De la noche a la mañana también se han convertido en abuelos. La vida no les concedió un hijo, pero a sus 83 y 86 años, y tras más de 60 de casados, se sienten felices y emocionados y cuentan los minutos para volver a ver a su “nieta” Carolina.

Rebeca, Carolina y Tamara forman parte de “Adopta un Abuelo”, una iniciativa que quiere cambiar la realidad de nuestros mayores para que, en la última etapa de sus vidas, se sientan queridos, valorados y atendidos. Es un proyecto intergeneracional, en el que los jóvenes aprenden de las experiencias de los mayores y estos se sienten acompañados y revitalizados por los voluntarios. Gracias a estas visitas los “abuelos” olvidan sus ratos de soledad, sus dolores y sienten que vuelven a vivir intensamente a través de sus nietos. Esta iniciativa ha resultado ganadora de los V Premios al Voluntariado Universitario que concede la Fundación Mutua Madrileña.

“Adopta un abuelo” nació en Ciudad Real de la mano de Alberto Cabanes, su presidente. Cuando su abuelo Clemente fue ingresado en una residencia conoció a Bernardo, un anciano sin descendencia, cuyo anhelo siempre había sido tener un nieto. En la Navidad de 2013, Alberto cumplió su deseo y decidió “adoptar” a Clemente. Ahí surgió esta iniciativa que después se convirtió en una Fundación y que a día de hoy está presente en 20 ciudades de toda España y 31 centros residenciales. Más de 400 voluntarios de diferentes universidades españolas forman parte de este programa intergeneracional, en el que pueden participar jóvenes de entre 16 y 30 años.

La soledad es uno de los problemas más graves de nuestros mayores. Muchos no tienen familia, otros sí la tienen pero están lejos o bien no disponen del tiempo necesario para visitar a sus allegados. Desde Adopta un Abuelo quieren frenar esta situación y que ningún anciano se quede sin compañía. Este año un centenar de mayores, en su mayoría sin familia directa, tendrán “nietos” y nueve países están ya interesados en imitar el modelo de voluntariado.

“Si un día miráis hacia atrás, tended la certeza de que volveríais a vivir la misma vida si tuvierais otra oportunidad”. Es la voz de la experiencia, la voz de Víctor, la voz de nuestros mayores.

 

 

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