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‘Pokito a poco’, un proyecto de ayuda de joven a joven

Pokito a poco es un proyecto basado en un taller de educación física y habilidades sociales para que los jóvenes reclusos del Centro Penitenciario de Valencia desarrollen autonomía y responsabilidad para así poder vivir libre y plenamente en sociedad. Se trata de una iniciativa particular en la que jóvenes de muy distintos perfiles comparten tiempo, inquietudes y experiencias. Su labor fue premiada como finalista en la pasada edición de los Premios al Voluntariado Universitario. Hemos hablado con su representante, Marta Sabater, para profundizar más en este valioso proyecto.

pokitoapoko

¿Qué te animó a sumarte a este tipo de voluntariado para ayudar a jóvenes reclusos?

Hice mis prácticas en la Obra Mercedaria de Valencia y desde el primer momento me llamó la atención. Me pareció que era un colectivo muy desconocido socialmente y que sería interesante echarles una mano. Poco a poco el proyecto me fue motivando e interesando y decidí continuar en él. Hoy sigo colaborando con ellos y siento que hacemos una labor muy valiosa.

¿Cómo crees que les ayuda a los reclusos el hecho de que también seáis jóvenes los que les estáis echando una mano?

Uno de los objetivos del proyecto es precisamente ése: tratarnos de joven a joven. Al ser personas de la misma edad, ambos aprendemos mutuamente, porque podemos ser reflejo los unos de los otros. Es decir, ellos pueden ver en nosotros una oportunidad de lo que podrían haber hecho (o todavía pueden hacer) y nosotros aprendemos también de sus experiencias. Las dos partes conseguimos interiorizar más todo lo que aprendemos. Al final mantenemos una relación personal y es algo muy bonito. Personalmente hace ya más de tres años que oriento, acudo dos veces por semana y, obviamente, establecemos vínculos y tenemos inquietudes comunes porque somos de la misma edad.

¿Cuáles son los principales problemas que os encontráis?

Principalmente que carecen de habilidades sociales. Les cuesta expresarse, no reconocen ciertas emociones, les cuesta empatizar y a veces no acaban de dominar ciertos impulsos agresivos o violentos. Nosotros tratamos de enseñarles valores y la verdad es que se encuentran a gusto con nuestras actividades. Tienen buena actitud y colaboran muy bien con nosotros.

¿Cómo os ha ayudado en vuestro proyecto ser finalistas en la pasada edición?

Por supuesto, económicamente ha sido un gran impulso, porque nos ha ayudado a renovar materiales y a comprar otros para hacer nuevas actividades. Por ejemplo, teníamos muchas ganas de hacer un vídeo-forum y gracias al premio hemos conseguido llevarlo a cabo, porque es una actividad costosa y no siempre contamos con los recursos necesarios. Hemos podido comprar un ordenador y también material deportivo, así como aportar un poco de ayuda para los desplazamientos al centro. En definitiva, el premio motiva a seguir con nuestra labor, porque tiene recompensa en muchos sentidos.

¿Qué dirías a los universitarios que se están planteando presentar su candidatura para la nueva edición?

Que no lo duden y que lo intenten. Que no pierdan la ilusión, porque la labor que están haciendo es muy bonita y tiene que ser difundida y reconocida. Los premios son una gran oportunidad para todo ello, tanto para comunicar lo que se está llevando a cabo como para recibir, en caso de ser finalista, un apoyo financiero que invite a continuar con su labor. Así que les animo a participar, porque, sinceramente, nosotros nos presentamos con la máxima ilusión, pero en ningún momento pensábamos que podíamos ganar.

“El voluntariado nos forma como personas”

31_UNA MANO AMIGA EN TU HOSPITAL‘Una mano amiga en tu hospital’ fue el proyecto ganador de la tercera edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña. Los voluntarios que colaboran con esta iniciativa realizan diversas tareas de acompañamiento y apoyo afectivo a personas que están en soledad, son mayores dependientes o tienen algún tipo de discapacidad o limitación funcional y que, por causa de una enfermedad aguda, crónica o terminal, están ingresadas en un hospital o acuden al servicio de urgencias o a las consultas externas.

El programa está activo desde hace ya más de 15 años. El año pasado, participaron 44 alumnos de la Universidad de Alcalá de Henares, Universidad Francisco de Vitoria y la Universidad San Pablo CEU, en colaboración con la Fundación Desarrollo y Asistencia.

Hablamos con Miriam Díez, representante del proyecto,  para que nos cuente qué supone para ellos haber sido los ganadores de los III Premios al Voluntariado Universitario. “Principalmente es un reconocimiento a nuestra labor y un importante impulso para los proyectos que estamos llevando a cabo. Ser voluntario es ya una gratificación en sí mismo, pero lo cierto es que ser reconocidos en unos Premios de esta categoría es una motivación extra para todos los que estamos involucrados y, lo que es mejor aún: anima a más personas a sumarse a este tipo de acciones solidarias, reconoce Miriam.

Desde vuestra experiencia en el área hospitalaria, ¿qué percepción tenéis del voluntariado en ese campo?
Ha coincidido que hemos sido premiados con una mejora en las acciones de comunicación del proyecto. Por ejemplo, hemos ofrecido ciclos de charlas para fomentar la participación y la respuesta ha sido muy positiva. El problema de la falta de voluntarios es la escasez de información. Hay que hacer un esfuerzo de comunicación para que los jóvenes sepan cómo ayudar, porque simplemente con un poco de tiempo, se puede hacer una gran labor social. Y la gente quiere, pero no sabe cómo o dónde dirigirse.

¿Qué es lo más gratificante de ser voluntario en un hospital?
Sin duda, el hecho de sentirte útil para la sociedad. Tener la sensación de estar haciendo una labor de la que se benefician otros gracias a tu ayuda, que no es más que poco de tu tiempo. Hay muchas personas con problemas reales, que sienten un profundo agradecimiento al sentirse cuidados y saber que hay quien está dispuesto a ayudarles. Ésa es la mejor parte.

Desde Fundación Mutua Madrileña, hacemos un gran esfuerzo para llegar a alcanzar al mayor número de universitarios voluntarios para que puedan presentar sus candidaturas a los Premios. ¿Cómo os enterasteis vosotros de la convocatoria del concurso?
A través de nuestra ONG. Nos informó de la convocatoria de los premios y decidimos presentarnos. Al tratarse de entidades sin ánimo de lucro, es importante encontrar fuentes de financiación y todas las ayudas son bienvenidas. Participar en los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña es una opción muy atractiva para conseguir fondos para financiar proyectos solidarios.

¿Qué palabras tendrías para que los jóvenes se animen a participar en proyectos o programas de voluntariado?
Los jóvenes también queremos y podemos participar en acciones solidarias y de voluntariado. Normalmente estas actividades se asocian a personas mayores y con más tiempo libre, pero nosotros tenemos mucho que aportar. Ser voluntario nos hace sacar lo mejor de nosotros mismos. La universidad te forma en el aspecto académico, pero las acciones de voluntariado nos forman para ser personas y tomar una actitud solidaria y positiva. Eso no se aprende en las aulas.

¿Qué aconsejarías a los nuevos participantes?
Que se presenten con ganas, con cariño y sabiendo que lo que están haciendo es muy positivo y es importante darle visibilidad. Tienen que dedicarle tiempo a preparar la candidatura para transmitir todo su proyecto con detalle y, sobre todo, vivir de verdad lo que están haciendo.