Voluntariado en campos de refugiados


Hoy, 20 de junio, se conmemora el Día Mundial del Refugiado, una ocasión para recordar más si cabe a los millones de personas que bien a causa de la guerra o por  motivos de etnia, religión, condición sexual o pensamiento político, entre otros, han tenido que abandonar su país de origen para labrarse una nueva vida. Según datos de ACNUR, 65,6 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a huir de sus hogares. De los casi 22,5 millones de refugiados, más de la mitad son menores de 18 años. En un mundo en el que hay 20 nuevos desplazamientos forzados cada minuto como resultado de los conflictos bélicos, la conmemoración de esta efeméride se hace tristemente necesaria para recordar que el mundo no se olvida de ellos.

Por eso, hoy te presentamos la alternativa de colaborar a través de un voluntariado en un campo de refugiados. Antes de nada, debes tener en cuenta que en muchas de éstas áreas es habitual encontrar situaciones de hacinamiento, falta de salubridad o escasez de productos de primera necesidad. Aunque los campos de refugiados suelen contar con la ayuda de los Gobiernos e instituciones públicas o privadas, no siempre cuentan con presupuestos suficientes para llevar a cabo la atención requerida, máxime en situaciones de desplazamientos masivos. Es ahí donde entran los voluntarios.

¿Y qué se puede hacer? A grandes rasgos, las organizaciones que trabajan sobre el terreno enmarcan la colaboración en cinco tipos de acciones:

  1. Asistencia médica y psicológica. Los refugiados suelen llegar a los campos en situaciones de agotamiento debido a las largas travesías realizadas, lo que puede dejar secuelas a nivel físico. Además, lo más probable es que debido a las situaciones extremas que han vivido hayan dejado en ellos secuelas psicológicas, por lo que el trabajo de los psicólogos resulta de vital importancia en estos casos.
  2. Labores de traducción. Este servicio es realmente útil no solo para atender las necesidades más básicas sino también para la traducción de documentos que te permitan comenzar una nueva vida en otro país.
  3. Labores de mantenimiento: limpieza, adecuación de las tiendas o las casas de acogida, preparación de comidas, potabilización del agua, mantenimiento eléctrico, reparto de mantas…
  4. Enseñanza. Muchas de las personas que viven en estos campos de refugiados son niños, lo que significa que se encuentran en edad escolar, con lo que su desarrollo académico debe continuar.
  5. Actividades de entretenimiento para los niños. Tan importante como aprender es saber jugar y más después de haber vivido situaciones traumáticas. Una buena forma de echar una mano es a través del juego, favoreciendo la diversión y el entretenimiento de los menores y ayudándoles a olvidar su situación.

Si estás interesado en realizar algún voluntariado en un campo de refugiado, existen varias ONG que trabajan sobre el terreno con las que podrás colaborar. Toma nota de algunas de ellas e infórmate: UNICEFSave The Children, Médicos del Mundo y Médicos sin fronteras, Cruz Roja Española, Red Acoge , Olvidados o Diversidades.

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