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Cinco formas de dejar una huella (positiva) en la naturaleza este verano

07 de julio de 2026

El verano es sinónimo de tiempo libre. También de playas llenas, montañas repletas de excursionistas y espacios naturales sometidos a una enorme presión. Precisamente por eso, los meses estivales se convierten en una de las mejores épocas para que los jóvenes conviertan parte de sus vacaciones en una experiencia con impacto positivo.

El voluntariado ambiental ha dejado de ser una actividad reservada para especialistas en Biología o Ciencias Ambientales. Hoy cualquiera con un poco de sensibilidad por el entorno natural, con ganas de trabajar en equipo y disfrutar de la naturaleza puede formar parte de proyectos de conservación repartidos por toda España. No hace falta experiencia previa, solo compromiso y ganas de cuidar nuestro entorno.

Cuidar los parques nacionales desde dentro

Una de las opciones más completas es participar en el Programa de Voluntariado Ambiental en Parques Nacionales impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en colaboración con diversas ONG. Cada verano se organizan campos de voluntariado en algunos de los espacios protegidos más valiosos del país, donde los participantes colaboran en proyectos reales de conservación.

El programa de este año contempla la intervención en los siguientes parques: Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, Parque Nacional de Doñana, Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, Finca Quintos de Mora (Toledo), Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, Parques Nacionales de Garajonay y Caldera de Taburiente (Canarias), y Monfragüe (Extremadura).

Las actividades incluyen restauración de ecosistemas, seguimiento de fauna y flora, mantenimiento de senderos, eliminación de especies invasoras, recuperación del patrimonio natural o apoyo a trabajos científicos. Todo ello acompañado por técnicos especializados que forman a los voluntarios durante la estancia.

Además, el programa cubre el alojamiento, la manutención, el seguro y los desplazamientos internos dentro del parque, de modo que los participantes únicamente deben asumir el viaje hasta el lugar donde se desarrolla la actividad.

Reforestar hoy para disfrutar del bosque mañana

Cada árbol plantado es una pequeña inversión en el futuro. Numerosas entidades desarrollan campañas de restauración forestal en zonas degradadas o afectadas por incendios, donde los voluntarios ayudan a recuperar hábitats y mejorar la biodiversidad. Uno de estas entidades es ADENEX que, a través de su proyecto Plantabosques, ayuda a replantar zonas de Extremadura y Portugal que han sido afectadas por incendios. Por su labor, este proyecto resultó premiado en los Premios al Voluntariado Universitario que promueve la Fundación Mutua Madrileña.

Aunque las plantaciones suelen concentrarse en otoño e invierno, durante el verano también se realizan labores de mantenimiento de reforestaciones anteriores, conservación del suelo, retirada de residuos o preparación de terrenos para futuras actuaciones.

Participar en este tipo de iniciativas permite comprender cómo funciona un ecosistema y descubrir que recuperar un bosque va mucho más allá de plantar un árbol.

Limpiar playas, ríos y mares

Durante y después de cada temporada turística, toneladas de residuos terminan abandonadas en playas, ríos y fondos marinos. Botellas, colillas, envases, artes de pesca o fragmentos de plástico acaban afectando a cientos de especies.

Por eso, numerosas asociaciones, como Cooperación Internacional o SEOBirdLife a través del Proyecto Libera, organizan jornadas de limpieza en el litoral y en espacios fluviales durante todo el verano. Estas acciones no solo sirven para retirar basura, sino también para sensibilizar sobre el problema de los residuos y recoger información científica sobre el tipo de contaminación presente en cada zona.

Muchos participantes descubren, tras unas pocas horas de trabajo, que un simple gesto puede traducirse en cientos de kilos de residuos retirados del medio natural.

Ayudar a recuperar la fauna salvaje

Otra posibilidad consiste en colaborar con proyectos centrados en la conservación de especies animales.

La organización Rewilding Spain, por ejemplo, desarrolla programas de voluntariado en el Sistema Ibérico Sur donde los participantes colaboran en tareas como la instalación y revisión de cámaras trampa, el uso de GPS para trabajos de campo, el mantenimiento de infraestructuras, el seguimiento de fauna y el apoyo a actividades de comunicación y sensibilización ambiental. Además de participar directamente en proyectos de renaturalización, los voluntarios adquieren conocimientos prácticos sobre fauna y técnicas de seguimiento de especies.

Convertirse en científico por unos días

No todos los voluntariados consisten en recoger residuos o realizar trabajos físicos. Muchos proyectos incorporan programas de ciencia ciudadana donde los participantes ayudan a recopilar información que posteriormente utilizan investigadores y gestores ambientales.

En algunos campos de voluntariado de parques nacionales, por ejemplo, los jóvenes colaboran en el seguimiento del cambio climático mediante el estudio de ríos de alta montaña, la identificación de macroinvertebrados acuáticos o la toma de datos sobre biodiversidad. Estas observaciones permiten conocer mejor cómo evolucionan los ecosistemas y facilitan la toma de decisiones para protegerlos.

Otro ejemplo es el proyecto Inventarios de Biodiversidad en las Reservas Biológicas de ADENEX, impulsado por la asociación extremeña ADENEX. Esta iniciativa forma a personas voluntarias para identificar, registrar y realizar el seguimiento de las distintas especies de flora y fauna presentes en estas reservas naturales. La información recopilada resulta fundamental para conocer el estado de conservación de los ecosistemas y diseñar medidas que contribuyan a proteger su biodiversidad.

Es una forma diferente de acercarse a la investigación científica, demostrando que cualquier ciudadano puede contribuir a generar conocimiento útil para conservar la naturaleza.

Aunque el objetivo principal sea proteger los ecosistemas, quienes participan en un voluntariado ambiental suelen regresar con mucho más que unas fotografías de paisajes espectaculares. Trabajar en equipo, convivir con personas de diferentes lugares, aprender habilidades prácticas, salir de la rutina y descubrir nuevos intereses profesionales forman parte de la experiencia. Para muchos estudiantes universitarios supone incluso el primer contacto con sectores relacionados con la sostenibilidad, la investigación o la gestión ambiental.

Porque, al final, las mejores huellas que podemos dejar en un espacio natural son precisamente las que desaparecen cuando nos marchamos.

Si este verano participas en un proyecto en contacto con la naturaleza, queremos conocerlo. Revisa las Bases de los XIV Premios al Voluntariado Universitario y, si cumples con los requisitos, presenta tu candidatura antes del 30 de octubre, y podrás ganar hasta 15.000 euros para el impulso y/o sostenimiento del proyecto en el que colaboras.

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