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Cinco voluntariados para hacer con tu madre

30 de abril de 2025

El próximo domingo es el Día de la Madre y, aunque el ramo de flores o el perfume, nunca fallan, quizá este año te apetece regalar un plan especial, de esos que dejan huella e, incluso, que transforman. Compartir un voluntariado madre‑hijo/a: horas juntos, historias que contar y la sensación de haber hecho algo valioso, por vosotros y por los demás.

A veces, el mejor regalo no se envuelve, se comparte. Y compartir un voluntariado con tu madre es mucho más que pasar tiempo juntos, es vivir algo distinto y enseñarle a tu madre que todo el amor y entrega que ha puesto en ti ha dado sus frutos. Que su forma de estar en el mundo, generosa y comprometida, también es ahora un poco la tuya.

Así que toma nota de algunos planes solidarios que podéis hacer juntos el próximo domingo:

Si a tu madre le gusta la naturaleza, este día de la madre es una ocasión perfecta para regalarle un plan al aire libre. Hay infinidad de planes, desde una jornada de reforestación en el monte a  limpieza de playas o riberas o una actividad de voluntariado en un huerto urbano. ¡Opta por la que más se adapte a vuestros intereses y tiempo!

Si siente debilidad por los animales, podéis acudir a una protectora de animales para cuidar y pasear perros, darlos de comer o incluso, curar a aquellos que se encuentren enfermos. Esta actividad no se limita únicamente a los canes y puede extenderse a otros animales por los que sintáis simpatía.

Si lo que le apasiona es la cocina, los comedores sociales pueden ser una gran iniciativa. Estos espacios, gestionados por ONG, parroquias o entidades locales, ofrecen comidas diarias a personas en situación de vulnerabilidad y siempre están necesitados de manos voluntarias. Podéis colaborar en distintas tareas: desde la preparación de alimentos, el emplatado o el servicio en sala, hasta la limpieza y recogida al final de la jornada. La mayoría de estos centros permiten colaborar de forma puntual y suelen organizar turnos de mañana o mediodía, especialmente los fines de semana.

Si os gusta conversar y queréis vivir una experiencia intergeneracional, podéis ofreceros como voluntarios en una residencia de mayores. Muchas personas mayores pasan el día solas y agradecen una charla, una partida de cartas o simplemente alguien que les pregunte cómo están.

Si lo vuestro es el espíritu mercadillo, buscad un rastrillo solidario, en el que se venda ropa u objetos donados para revertir los ingresos en una buena causa. Vuestra labor será útil para clasificar, etiquetar o, directamente, atender los puestos.

Este Día de la Madre es una buena forma de sembrar la semilla de la solidaridad, pero el verdadero regalo no está en hacer juntos un voluntariado solo de forma puntual, sino en extender esa experiencia a lo largo del tiempo. Un espacio donde no solo ayudáis a los demás, sino donde os encontráis y compartís vivencias que os enriquecen a vosotros, tanto o más que a los demás.

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