< Volver

Verano con propósito

20 de mayo de 2025

El verano es, para muchas personas, sinónimo de descanso. Tiempo libre, vacaciones, desconexión… Pero también puede convertirse en una oportunidad para conectar con los demás, contribuir a una causa social y vivir una experiencia enriquecedora. Hacer un voluntariado en verano no solo es una forma de aportar valor a quienes más lo necesitan, sino también una ocasión única para el crecimiento personal.

Es más que probable que a estas alturas del calendario ya tengas organizadas parte, o incluso la totalidad, de tus vacaciones de verano. Pero si no es así, o si estás dispuesto a dedicar unos días a algo distinto, aquí va una propuesta para la que nunca es tarde: dedicar tu tiempo a un voluntariado.

Durante los meses estivales, muchas entidades sociales ven cómo disminuye la participación habitual de voluntarios debido a las vacaciones. Sin embargo, las necesidades no desaparecen. Las personas sin hogar siguen requiriendo ayuda, los comedores sociales necesitan manos que preparen y repartan comida, las personas mayores agradecen compañía, los niños siguen necesitando refuerzo educativo y los proyectos de cooperación internacional continúan activos.

Uno de los principales beneficios de hacer un voluntariado en verano es el impacto vital que puede tener. Muchos voluntarios coinciden en que estas experiencias les han ayudado a relativizar problemas personales, a descubrir habilidades que desconocían, a fortalecer su empatía y a entender la importancia de pequeñas acciones cotidianas. Además, en el plano profesional, el voluntariado también puede enriquecer el currículum, especialmente en perfiles relacionados con la intervención social, la educación o la cooperación internacional.

Cómo colaborar

Existen muchas maneras de colaborar, tanto dentro como fuera del país. Para quienes no pueden o no desean viajar lejos, el voluntariado local ofrece múltiples opciones. Desde acompañar a personas mayores en residencias o domicilios, hasta apoyar en campamentos urbanos destinados a niños en riesgo de exclusión social, pasando por actividades medioambientales o culturales o acompañamiento a colectivos con discapacidad. Como ves, el abanico es amplio y diverso.  

Para quienes buscan una experiencia más inmersiva, el voluntariado internacional puede ser una alternativa apasionante y muy enriquecedora. Cooperar en proyectos educativos, sanitarios, agrícolas o de desarrollo en otros países permite conocer otras realidades, salir fuera de la zona de confort y ampliar la perspectiva sobre el mundo. Eso sí, conviene recordar que un voluntariado no es un viaje turístico; requiere compromiso, respeto, humildad y mente abierta para adaptarse al contexto local.

Antes de optar por ésta u otra opción de voluntariado es recomendable que reflexiones sobre tus motivaciones personales y disponibilidad y que te informes bien sobre la solvencia de las entidades sociales.

En esta web puedes investigar sobre la labor que realizan multitud de entidades sociales que han concurrido a los Premios al Voluntariado Universitario que promueve la Fundación Mutua Madrileña, pero también puedes optar por informarte en la Fundación Lealtad, que garantiza la transparencia y las buenas prácticas en el entorno del tercer sector.

Entradas más recientes