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Derribamos los falsos mitos sobre el voluntariado

29 de enero de 2025

A pesar de ser una actividad ampliamente reconocida, el voluntariado también está rodeado de mitos que pueden limitar su alcance y desanimar a potenciales participantes. ¡Es hora de derribarlos y descubrir lo que realmente significa ser voluntario!

Mito 1: el voluntariado es solo para personas con mucho tiempo libre

Realidad: aunque sería lo ideal, la realidad es que no es necesario disponer de grandes dosis de tiempo libre para participar en actividades de voluntariado. Muchas organizaciones ofrecen opciones de voluntariado flexibles y perfectamente combinables con el ritmo frenético del día a día, desde actividades puntuales los fines de semana hasta proyectos virtuales que puedes realizar desde casa.

Mito 2: los voluntarios no necesitan formación

Realidad: la amplia mayoría de las entidades que ofrecen actividades de voluntariado, por no decir todas, suelen ofrecer capacitaciones específicas para preparar a los voluntarios. Esto no solo asegura que puedan desempeñar su labor de la mejor manera, sino que también les da pautas para enfrentarse a situaciones desconocidas.

Mito 3: un solo voluntario no cambia nada

Realidad: para desmontar este mito echaremos mano del refranero popular: “un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”. Muchas grandes iniciativas que hoy en día se han convertido en grandes proyectos comenzaron con una sola persona decidida a ayudar. Además, la suma de pequeños esfuerzos individuales genera grandes impactos colectivos.

Mito 4: el voluntariado solo ayuda a los demás

Realidad: si hay algo en lo que están de acuerdo todos los que participan en un voluntariado es que reciben mucho más de lo que dan. Hacer voluntariado, además de contribuir a mejorar un problemática social, contribuye al bienestar emocional, ya que el propio acto de ayudar genera un sentimiento de satisfacción y gratificación personal sin parangón. Pero los beneficios no quedan solo ahí: el voluntariado también aporta una serie de habilidades muy valoradas a la hora de buscar un empleo como es la capacidad de escucha y de empatía, la creatividad, la resolución de problemas, la gestión del tiempo…

Mito 5: no se puede ser voluntario a distancia

Realidad: aunque el contacto directo siempre es más positivo y enriquecedor, también hay varias labores que puedes desempeñar en la distancia que permiten colaborar con colectivos necesitados. Desde dar clases online a niños vulnerables a revisar historias clínicas de pacientes o atender consultas de jóvenes con problemas emocionales. La tecnología ha abierto un sinfín de posibilidades para colaborar desde cualquier lugar del mundo. También existe la opción de colaborar con una ONG para dar a conocer los proyectos o la entidad, tanto en medios de comunicación como en redes sociales; hacer labores de captación de fondos o buscar voluntarios. Conclusión: la distancia ya no constituye ninguna barrera.

Mito 6: solo los profesionales capacitados pueden ser voluntarios

Realidad: aunque algunas iniciativas requieren conocimientos específicos, como es el caso de los programas sanitarios o las labores desempeñadas por ingenieros o arquitectos, existe un gran volumen de proyectos de voluntariado que están diseñados para que cualquier persona con ganas de ayudar pueda hacerlo. Ya sea distribuyendo alimentos, acompañando a personas mayores o ayudando en las labores de estudio a menores sin recursos. Siempre hay una manera de contribuir.

Mito 7: solo las grandes organizaciones necesitan voluntarios

Realidad: si bien muchas ONG reconocidas dependen del voluntariado, las pequeñas asociaciones, grupos comunitarios e, incluso, iniciativas vecinales también buscan manos dispuestas a colaborar. Estas oportunidades suelen permitir una conexión más directa con la causa.

Si alguna vez has dudado en sumarte a un voluntariado por creer en estas ideas equivocadas, ahora sabes que no son ciertas y que siempre hay una forma de aportar.

 

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