Para más de 2,8 millones de menores en nuestro país, el verano no es sinónimo de diversión, sino de espera. Esperar a que baje el sol para poder jugar un rato en la calle, esperar a que llegue septiembre para volver a la rutina que, esperar al comedor del colegio para poder tener una comida equilibrada al día. Frente a esta realidad, el voluntariado se convierte en un salvavidas que llena de compañía, de diversión y de esperanza los largos días estivales.
Para el 35% de los hogares españoles con menores al cargo, la época de verano no es sinónimo de vacaciones familiares. No hay campamentos, ni viajes, ni planes especiales.
Esta brecha no es solo económica, aunque el factor económico es clave. Save the Children recuerda que el coste de las actividades veraniegas puede suponer más del 20% del gasto anual en la crianza de un menor, según su informe El Coste de la Crianza. Una cifra que resulta inasumible para muchas familias en situación de vulnerabilidad, que ya tienen que hacer malabares para cubrir necesidades básicas durante el resto del año.
Pero la falta de vacaciones va más allá del ocio y tiene consecuencias sobre el desarrollo emocional, social y cognitivo de los menores. “Las vacaciones fomentan la creatividad, fortalecen los vínculos familiares, permiten el contacto con la naturaleza y la exploración del mundo desde la curiosidad, elementos clave para construir una infancia plena y saludable”, explica Yolanda Carmona, coordinadora de programas en España de Save the Children.
Campamentos de verano
Para muchos niños y niñas que viven en familias marcadas por la pobreza, los campamentos promovidos por entidades sin ánimo de lucro son la única alternativa para disfrutar de lo más parecido a unas vacaciones. Espacios donde se combate el aburrimiento, se garantiza al menos una comida equilibrada al día y, sobre todo, se disfruta. En este contexto, el voluntariado juega un rol fundamental. Te contamos algunas iniciativas.
Las colonias urbanas de Save the Children se dirigen a niños y niñas de entre 3 y 17 años en Sevilla, Illescas (Castilla-La Mancha), Barcelona y Canovelles (Catalunya), Madrid, Fuenlabrada y Leganés (Comunidad de Madrid), Valencia, Alicante, Paterna, Mislata, Paiporta y Sedaví (Comunitat Valenciana), Barakaldo (Euskadi) y Melilla. Además del componente lúdico y educativo, estos campamentos proveen a los menores de una comida saludable al día, un aspecto fundamental en hogares donde la alimentación escolar cubre muchas veces la principal fuente de nutrientes.
La Fundación Soñar Despierto desarrolla cada verano campamentos para menores que viven en centros de acogida. En 2025, unos 200 niños de Madrid, Valencia y Cataluña podrán disfrutar de unos días lejos de sus residencias, en un entorno seguro donde descansar, jugar y compartir tiempo con voluntarios que acompañan el proceso educativo y afectivo de cada menor.
La Asociación Entre Amigos de Sevilla ofrece escuelas de verano en barrios con alta concentración de pobreza, como el Polígono Sur de Sevilla. Sus programas incluyen talleres creativos, cocina, visita a la piscina, informática, deporte, refuerzo escolar o música, pero, sobre todo, un espacio seguro para que los niños no pasen el día solos o encerrados en casa.
En la Comunidad de Madrid, Cáritas Diocesana pone en marcha 17 colonias urbanas y 12 campamentos con pernocta fuera de la capital, dirigidos a más de 1.100 niños de distritos como Usera, Vallecas, Latina o Vicálvaro. Las actividades combinan talleres, excursiones, apoyo emocional y alimentación.
¿Participas como voluntario en algún campamento o colonia urbana? ¡Queremos conocerlo y ¡premiarlo! Tienes hasta el 31 de octubre para enviar tu candidatura a los Premios al Voluntariado Universitario que promueve la Fundación Mutua Madrileña. De entre el total de los proyectos recibidos se elegirán ocho iniciativas a las que se las reconocerá con un total de 50.000 euros (15.000 euros para el ganador y siete accésits de 5.000 euros cada uno).
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