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Voluntariado: arrancar el año haciendo el bien

08 de enero de 2025

Con cada inicio de año, resurge de nuevo la lista de buenos propósitos. Aprender inglés, cuidarse más, hacer ejercicio, pasar más tiempo con los tuyos… Sin embargo, una de las aspiraciones que más impacto puede tener, tanto en nuestra vida como en la de los demás, es la de implicarse en una actividad de voluntariado. Si es una idea que te ronda en la cabeza desde hace tiempo, pero que aún no sabes cómo llevarla a cabo, estás en el lugar correcto.

El voluntariado, más allá de ser una acción altruista con un gran impacto en los demás, resulta una experiencia transformadora que puede enriquecer profundamente la vida de quien lo practica. Por eso, muchos estudiantes universitarios deciden arrancar el año con este noble propósito.

Beneficios del voluntariado

Existe un proverbio africano que dice: “haz el bien y el bien hará bien contigo”. Esta reveladora frase define acertadamente lo que aporta el voluntariado. 

Involucrarnos como voluntarios en proyectos solidarios nos permite salir de nuestra zona de confort, ampliar nuestra perspectiva sobre el mundo, conocer nuevas personas y, lo más importante, contribuir a mejorar la calidad de vida de personas vulnerables por razones sociales, económicas o de salud. Además, el voluntariado fomenta habilidades blandas muy valoradas en el plano profesional como la empatía, la resolución de problemas, la creatividad y el trabajo en equipo, entre muchas otras.

El voluntariado es, sin duda, una puerta abierta al crecimiento personal. Al dedicar tiempo y esfuerzo a ayudar a los demás, descubrimos nuevas formas de ver el mundo y de relacionarnos con las personas. Nos permite vivir experiencias que pueden transformarnos profundamente.

Cómo iniciarse en el voluntariado

Si ya estás convencido, iniciarte es muy fácil. Aquí te compartimos algunas pautas:

  1. Identifica una causa que te apasione: el voluntariado debe ser algo que vaya contigo, ya que de esta manera podrás disfrutar del proceso y comprometerte sin esfuerzo. Cuando te comprometes con algo que te apasiona, el esfuerzo y la dedicación se convierten en una fuente de satisfacción personal, haciendo que esta labor no sea solo un acto de generosidad, sino una forma de crecimiento y aprendizaje constante. Por lo tanto, analiza qué es lo que te gusta hacer y a qué colectivo te sientes más próximo.
  2. Investiga organizaciones locales: una vez que identifiques la causa, elige la organización con la que quieres colaborar. En la Fundación Lealtad dispones de una amplia lista de ONG que están acreditadas por esta entidad que, entre otros aspectos, analiza la gestión de la ONG y el uso y destino de los fondos. Además de esta vía, también puedes explorar si en tu universidad existe un departamento de voluntariado que ofrezca oportunidades cercanas a tu zona. Es muy probable que, además, puedas convalidar estas acciones con créditos ECTS.
  3. Comienza con pequeñas acciones: analiza bien el tiempo que podrás destinar a la labor como voluntario. Puedes empezar con tareas pequeñas o con tiempos limitados, y a medida que te vayas sintiendo más cómodo, aumentar tu implicación.
  4. Escucha y aprende: el voluntariado no va solo de dar, también de aprender. Cada experiencia te ofrece nuevas perspectivas y te permite comprender mejor las necesidades de quienes te rodean. Mantén una actitud abierta, no juzgues, escucha a las personas a las que ayudas y aprende de cada momento.
  5. Hazlo parte de tu rutina: al igual que cualquier otro propósito, el voluntariado debe ser una actividad regular para que sus beneficios sean duraderos. Busca un horario que se ajuste a tu vida y conviértelo en parte de tu rutina.

En este blog dispones de innumerables proyectos de voluntariado en los que colaboran alumnos universitarios de diferentes centros de toda España.

Investiga, elige el tuyo y dale un nuevo sentido a tu vida en este comienzo de año.

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